Antes de programar una sola línea de código, hay una habilidad previa que hoy se considera tan básica como leer o escribir: el pensamiento computacional. Se trata de la capacidad de descomponer un problema complejo en partes más pequeñas, reconocer patrones, abstraer lo esencial y diseñar una secuencia de pasos (un algoritmo) para resolverlo. La LOMLOE lo incluye de forma explícita desde Educación Infantil hasta Secundaria, dentro de la competencia digital.
Qué es exactamente el pensamiento computacional
Conviene aclarar una confusión frecuente: pensamiento computacional no es sinónimo de «programar». Programar es una de sus aplicaciones más visibles, pero la habilidad de fondo —descomposición de problemas, reconocimiento de patrones, abstracción y diseño de algoritmos— es útil mucho más allá de la informática: sirve para organizar una investigación, planificar un experimento de laboratorio o resolver un problema de matemáticas por pasos.
En Educación Infantil
En Infantil se trabaja de forma completamente desenchufada, sin pantallas: secuencias de tarjetas con instrucciones («adelante, adelante, gira»), juegos de dar órdenes a un compañero que hace de «robot», o herramientas como ScratchJr, pensada específicamente para niños de 5 a 7 años. El objetivo es interiorizar la idea de secuencia lógica de forma lúdica.
En Educación Primaria
En Primaria, Scratch —desarrollado por el MIT Media Lab— es la herramienta de referencia: un lenguaje de programación visual por bloques que permite crear animaciones, historias interactivas o pequeños videojuegos sin necesidad de escribir código. Además de introducir la lógica de programación, Scratch mejora de forma medible la capacidad de atención, la concentración y la tolerancia al error del alumnado, que aprende a depurar (debuggear) sus propios proyectos paso a paso.
En Secundaria: pensamiento computacional en Física y Química
En Secundaria, el pensamiento computacional conecta de forma muy directa con Física y Química a través de la modelización: usar una hoja de cálculo o un pequeño script para representar gráficamente los datos de un experimento, simular el movimiento de un objeto con una ecuación de cinemática, o programar un sencillo modelo que calcule la concentración de una disolución variando sus parámetros. Estas actividades no sustituyen el trabajo de laboratorio, pero permiten explorar «qué pasaría si…» de forma mucho más ágil que repitiendo el experimento físico una y otra vez.
Para quien prepara oposiciones de Física y Química, incluir una situación de aprendizaje que combine el método científico con herramientas de pensamiento computacional —por ejemplo, analizar datos experimentales con hoja de cálculo y extraer conclusiones— es una manera sólida de mostrar un enfoque STEM actualizado y alineado con la LOMLOE ante un tribunal.
Una habilidad, no una asignatura
Lo más interesante del pensamiento computacional es que no necesita una asignatura propia para desarrollarse: puede integrarse en Matemáticas, en Física y Química, en Lengua (estructurar un texto argumentativo por pasos) o en cualquier proyecto que exija resolver un problema de forma ordenada. Precisamente por eso la LOMLOE lo plantea de forma transversal en lugar de aislarlo en una única materia.
En EDUKa-t Formación integramos el pensamiento computacional en la preparación de oposiciones al Cuerpo de Maestros y de Física y Química, y también en nuestro programa de FP Dual · Diseño Web, donde esta forma de razonar es la base de todo lo demás.

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